Sir Christopher Lee, repaso a su fructífera vida

 

Sir Christopher Lee, repaso a su fructífera vida

 

Esta semana hemos podido conocer la triste noticia del fallecimiento de Sir Christopher Lee el pasado domingo 7 de junio en el barrio de Chelsea, Londres, a los 93 años recién cumplidos.

Hoy queremos aportar nuestro pequeño homenaje desde Newlink repasando su vida y su larga trayectoria profesional.

 

La vida de Christopher Lee

Hijo de una condesa y un teniente coronel que se separaron cuando él era un niño, Christopher fue criado por su madre en Suiza. Allí ya mostró su interés por la interpretación, apuntándose a una academia y dando vida en una obra al malvado Rumpelstiltskin.

De vuelta en Londres, consiguió una beca para especializarse en Estudios Clásicos. Gran aficionado del deporte, su gran altura le permitió destacar a nivel escolar frente al resto de niños como jugador de cricket, squash, hockey y fútbol.

Acabada su etapa escolar, comenzó a viajar por media Europa, aprendiendo de esta manera francés y alemán. Según cuenta en su propia autobiografía, fue testigo de la muerte del último hombre ejecutado de forma pública en Francia en junio de 1939.

Estallada la II Guerra Mundial, Lee sirvió durante cinco años en el ejército participando con éxito en operaciones especiales y de inteligencia. Tras finalizar la guerra se retiró del servicio, siendo condecorado y obteniendo el rango de teniente de vuelo.

 

Christopher Lee y el cine

Su carrera comienza en 1947 apareciendo en pequeñas obras de teatro y ópera. Gracias a su imponente voz, se hizo un hueco también en programas de radio.

Su debut en el cine vino un año más tarde de la mano del famoso director de tres filmes de la serie de James Bond, Terence Young, con la película La extraña cita (Corridors of Mirrors). Ese mismo año figuró en una versión de Hamlet en la cual entabló una gran amistad con el actor Peter Cushing.

Sin embargo, el salto a la fama no le llegó hasta que entró en la productora Hammer en 1956, logrando su primer papel un año más tarde en La maldición de Frankenstein. Christopher encarnó al monstruo de Frankenstein y Cushing, al barón Víctor Frankenstein. Ambos actores compartieron pantalla en varias cintas, siendo dos iconos de las películas de terror de la época.

Lee se consagró con el papel de conde Drácula en la veintena de películas que realizó junto a su compatriota Cushing, quien también interpretaría al villano Wilhuff Tarkin en el episodio IV de La Guerra de las Galaxias.

Con más de 280 películas a sus espaldas, el célebre actor ostenta el puesto del segundo actor con más películas rodadas en toda la historia de Hollywood —por detrás de Rod Steiger— y el actor más visto en la historia del cine —aunque muchos de sus papeles hayan sido de reparto—. Otros de sus grandes títulos con la Hammer son: La Momia, El perro de Baskerville, MedusaRasputín: el monje loco.

Christopher Lee

 

Más allá de la Hammer

Con la adaptación de la novela de misterio de Denis Wheatley, Una hija para el diablo (To the Devil a Daughter) en 1976, la relación de Lee con la productora que lo lanzó a la fama llega a su fin. Aunque la cinta económicamente fue exitosa, fue la última película de terror rodada por la Hammer y supuso el punto y final del binomio Hammer-Lee, lo cual no quiere decir que fuera el final de la carrera del actor.

Durante su estancia en la Hammer, Lee ya había trabajado para otras productoras de cine de terror realizando, entre otras, cuatro películas de la saga Fu Manchú (1965-1969), The two faces of Dr. Jekyll (1971) y la favorita del actor: El hombre de mimbre (The Wicker Man) en 1973.

La década de los 70 supone el principio del declive del cine de terror y de Lee, quien se había quedado totalmente encasillado en el género. No obstante, su prestigio le hizo participar en exitosos títulos como  La vida privada de Sherlock Holmes, de Billy Wilder en 1970, o El círculo de hierro, de Richard Moore en 1978.

 

El malo de la película

Encasillado en el género de terror, la figura de Christopher Lee también se ha visto acotada durante una gran parte de su carrera a su trabajo como actor en papeles de villano, es decir, “del malo de la película”. No obstante, esto le ha proporcionado una cota de relevancia en grandes superproducción.

Todo empezó de la mano de la saga de James Bond. En El hombre de la pistola de oro, Lee encarnó a uno de los rivales del agente 007 más recordado, Francisco Scaramanga. Más adelante dio vida al Conde Rochefort en Los tres mosqueteros (1973), donde disfrutó de compartir rodaje con la estrella Charlton Heston. También interpretó al coronel Wolfgang Von Kleinschmidt en la película 1941 (Steven Spielberg, 1979), así como al posterior siniestro Doctor Catheter en Gremlins 2: la nueva generación en 1990.

Llegan los 80 y el actor sufre una fase de clara decadencia cinematográfica, aunque no se aleja del foco mediático gracias a la aparición en pequeños papeles de comedias y a su presencia en el programa Saturday Night Live, de la NBC. En el programa pudo mostrar su faceta más divertida y distendida junto a actores como John Belushi, Dan Aykroyd o Bill Murray, alcanzando unos históricos récords de audiencia.

Pasaban los años y la mayor parte de sus interpretaciones eran trabajos de dudosa calidad cinematográfica, como su aparición en la última entrega de la saga cómica Loca Academia de Policía 7: Misión en Moscú. Todo parecía pronosticar que, debido a su edad y la poca trascendencia de sus últimos papeles, su carrera estaba ya en el ocaso.

Christopher Lee Dracula Saruman

 

El resurgir del actor

Sin embargo hay 3 nombres propios que hacen resurgir al actor de sus cenizas con más fuerza que nunca: Tim Burton, George Lucas y Peter Jackson.

Con Burton rodó grandes títulos Sleepy Hollow, Charlie y la fábrica de chocolate, La novia cadáver, Alicia en el país de las maravillas y Sombras tenebrosas.

Con Lucas es de sobras conocido su papel en la piel del Conde Dooku quien, según se rumorea, recibe este nombre de manos del director como recuerdo sonoro al personaje de Drácula. Aparecería en el Episodio II: El Ataque de los Clones y en el Episodio III: La Venganza de los Sith

Con Peter Jackson alcanza, si es posible, una mayor fama interpretando al corrompido Mago Blanco de los Istari, Saruman, en El Señor de los Anillos y en la posterior adaptación de El Hobbit. Su magnífica interpretación, elogiada por toda la crítica,  se justifica en que desde joven fue un confeso enamorado de la obra de Tolkien —de hecho, fue el único miembro de todo el equipo de producción que llegó a conocer personalmente al escritor— y a que sentía una especial fascinación por la figura de Saruman.

 

Sus últimos trabajos

Entre los últimos trabajos del incansable actor, destacamos su retorno a la productora Hammer con La víctima perfecta (The resident, 2011); su colaboración con Scorsese en La invención de Hugo; la cinta Tren de noche a Lisboa (Bille August, 2013) junto a Jeremy Irons; y su doblaje en Extraordinary tales (Raúl García, 2015), en la que el animador español ha ilustrado las mejores historias de Edgar Allan Poe.

Nos despedimos con la otra afición del artista, Christopher Lee: la música metal. Además de haber colaborado junto a grandes grupos como Rhapsody of Fire y Manowar, ha publicado dos álbumes en solitario: en el 2006, Revelation y en el 2010, Charlemagne: By the Sword and the Cross. Él mismo confesó que “he llevado el metal en mis venas durante muchos años, lo que ocurre es que no lo sabía”.

 

 

Todo un artista de los pies a la cabeza.
Nunca un tipo que siempre hizo de malo será recordado con tanto cariño.
Descanse en paz, Sir Christopher Lee.