Rescatamos 5 bandas británicas malditas (II)

 
rescatamos 5 bandas británicas malditas (II)
 

Seguimos con la continuación de nuestra serie dedicada a las bandas británicas malditas, esta vez centrándonos en personajes concretos de bandas muy reconocidas. ¿Cuál de todos crees que se lleva la palma?

 

Brian Jones – The Rolling Stones

No podemos considerar a The Rolling Stones como una banda maldita ni mucho menos, pero sí el capítulo que tiene que ver con su guitarrista y fundador, Brian Jones.

Hay muchísimos seguidores desde la primera etapa de los Stones, pero casi todo el mundo coincide que lo realmente grande empieza con el disco Beggar’s Banquet de 1968, el último disco en el que Jones participó de manera activa.

Las drogas y la depresión hicieron del final de los años 60 un infierno para el multi instrumentista. Para la grabación del siguiente álbum de los Stones, Let It Bleed, la banda quiso dejarle de lado en beneficio del nuevo guitarrista, Mick Taylor.

Al final Brian dejó los Rolling Stones pero también se rehabilitó y comenzó a interesarse en nuevos proyectos junto a John Lennon, Jimmi Hendrix o la CCR, aunque nunca los pudo llevar a cabo. La noche del 2 al 3 de julio de 1969 aparecía muerto en la piscina de su nueva casa. Es una de las muertes más incógnitas de la historia del rock y se han realizado películas al respecto, dejando entrever que pudo ser asesinado. Sus ex-compañeros no hacen caso de esas teorías y tanto Mick Jagger como Charlie Watts, siempre han declarado que Brian se ahogó, concluyendo que cualquier otra teoría es para hacer dinero en los medios.

 

Roy Wood – The Move

The Move hoy en día son un pequeño secreto más allá de los grandes conocedores de la historia del pop del siglo XX. Nacieron a mediados de los años ’60 bajo el liderazgo de Roy Wood y lanzaron una serie de singles que llegaron a las posiciones más altas de las listas inglesas en plena época mod. Sin ir más lejos, Blackberry Way llego al nº1 pero Roy Wood tenía otros planes para la banda.

En 1970, Wood decidió llamar a otro compositor con el que liderar la banda y llevarla a otro nivel. Ese compositor era Jeff Lynne y juntos crearían un concepto nuevo de pop moderno sinfónico. Para ello, y tras dos discos finales junto a Lynne, The Move se convirtió en otra banda que alcanzaría el éxito masivo: Electric Light Orchestra. Uno de los singles finales de The Move, Do Ya, se convirtió 10 años después en un hit mundial de la ELO. Entonces Roy Wood ya había abandonado la banda y Jeff Lynne se acercaba a sonoridades disco.

Jeff Lynne hoy en día es una de las figuras más respetadas de la historia del rock, llegando a formar parte de los Traveling Wilburys y producir las dos últimas canciones de la historia de The Beatles: Free As a Bird y Real Love.

Por su parte, Roy Wood es un artista admirado por nuevas generaciones y todo un visionario tanto en sus etapas como The Move como en el primer disco de la ELO.

 

Rick Allen – Def Leppard

Def Leppard es una de las bandas más exitosas de la historia del hard rock y el heavy metal. Discos como Pyromania e Hysteria forman parte de la vida de millones de jóvenes que en los ’80 se decantaron por los sonidos más duros con melodía. Def Leppard, junto al productor “Mutt” Lange, grabaron obras maestras y consiguieron el éxito masivo, pero no todo ha sido un camino de rosas y se trata de una de las bandas que más obstáculos ha tenido que superar.

El alcohol empezó a ser un problema para la banda y el primer guitarrista Pete Willis tuvo que abandonarla en 1982 por los abusos constantes dando entrada a Phil Collen que fue un auténtico revulsivo. Todo iba sobre ruedas pero en 1985, el batería Rick Allen sufre un accidente de automóvil en el que pierde un brazo dejando a la banda en standby más de 2 años.

Para sorpresa de todo el mundo, Def Leppard regresa con Hysteria —su disco más famoso— y  con Rick sentado todavía en la batería, que aprendió a tocar con un solo brazo y un mayor uso de los pies. Todo un ejemplo de superación.

La banda promocionó Hysteria por 4 años y, cuando llevaban buena parte de producción de su siguiente disco Adrenalize, el guitarrista Steve Clark muere por una sobredosis de barbitúricos. El puesto de Clark recayó en Vivian Campbell con quien la banda ha continuado hasta ahora, momento en el que ha anunciado que padece un cáncer linfático y necesita recuperación. Le deseamos la pronta recuperación a Mr. Campbell, uno de los grandes guitarristas de los últimos 30 años.

 

Richey Edwards – Manic Street Preachers

Los “Manic” sin duda fueron una de las bandas más especiales del brit pop. Los galeses no solo eran mucho más duros que sus coetáneos, sino que además fueron de los pocos compremetidos en sus letras. Con la combatividad de sus ídolos The Clash por bandera, los “Manic” sacaron discos tan importantes como The Holy Bible, con las mejores letras que había escrito hasta entonces Richey Edwards, guitarrista y co-letrista de la banda.

Richey era una persona difícil con algún tipo de trastorno mental, además padecía anorexia y sufría un terrible insomnio. El 1 de febrero de 1995, cuando los Manic se disponían a tomar un vuelo para una gira promocional por Estados Unidos, Richey desapareció y nunca se ha sabido nada más de él.

Aunque existen muchas conjeturas sobre lo que debió pasar, lo cierto es que su coche fue encontrado abandonado muy cerca del puente colgante de Severn Bridge, muy conocido en Reino Unido por los elevados índices de suicidios que ha experimentado la construcción.

 

Syd Barrett – Pink Floyd

Syd Barrett fue el primer líder, compositor y cantante durante el primer disco de la banda, esa maravilla psicodélica llamada The Piper at the Gates at Down, pero sus abusos con las drogas —especialmente el LSD— hicieron que abandonase el grupo poco después y se recluyera para siempre en su residencia alejado de toda vida pública. Ni siquiera sus compañeros en Pink Floyd sabían nada de él. En el año 1975, David Gilmour le compuso una canción llamada Wish You Were Here, que se ha convertido en uno de los temas más grandes de todos los tiempos.

Durante la grabación de aquel disco que se llamó igual que la canción, la banda recibió una visita inesperada en los estudios Abbey Road. Según cuenta Gilmour, nadie se percató de quien era. Su aspecto físico era muy diferente —obeso con la cabeza y las cejas afeitadas— y se paseaba por el estudio contemplando lo que había ahí. Hablaron entre ellos (Waters, Wright, Gilmour) y nadie caía en quién era ese tipo extraño, hasta que el propio Gilmour reconoció a su antiguo compañero. Cuando les contó al resto quién era no podían creerlo e incluso Roger Waters lloró del shock al ver a su antiguo amigo de esa manera.

Nadie sabe qué hacía Barrett ahí y las conversaciones que tuvo con el grupo las recuerdan como una serie de trivialidades propias de una mente que ya no estaba en este mundo. Al final del día, Barrett acudió a la fiesta de la boda de Gilmour en el bar de EMI, pero se perdió entre la gente y nunca más lo volvieron a ver.

Syd Barrett falleció en 2006, año en el que seguía completamente recluido.