¡Good morning a todos/as!

Hoy hemos celebrado que sigue el buen tiempo yéndonos a la playa y disfrutando del sol. Por si eso fuera poco, hoy ha tocado poner en práctica técnicas de socialización para conocer a otros estudiantes españoles en una discoteca de Gorey, un pueblo cerquita del nuestro.

Como siempre, lo primero de todo son las clases. Un poquito de futuro por aquí y otro poquito de verbos por allá y podremos obtener la lección de hoy. Tras la comida, nos dirigimos a una playa cercana conocida como Brittas Bay. Esta se puede decir que se parece a una playa de las nuestras, bien larga y con arena en vez de piedras. Durante un par de horas nos dedicamos a jugar a las cartas y al juego del asesino, aunque algunas chicas también aprovecharon para dar un paseo por la playa. Algún valiente hasta se atrevió a meterse en el agua, ¡con lo fría que estaba!

Playa de Brittas BayEn la playa jugando a las cartas

En la playa jugando al asesino

Tras este periodo de relax comenzamos nuestra ruta hacia la discoteca. ¡Quién nos iba a decir a nosotros que cambiaríamos de pueblo para ir a la discoteca! Pero, efectivamente, cogimos un bus y nos fuimos a Gorey. Allí nos encontramos con chicos y chicas españoles (y algún italiano) de otros grupos y pueblos. Al principio nadie se atrevía a salir a la pista a bailar; necesitábamos un valiente que se animara primero. Cuando las primeras personas fueron llenando la pista, el ambiente se empezó a parecer realmente al de una discoteca. Nuestros chicos y chicas comenzaron por un poco de charla para seguir con un poco de baile y terminar con unas cuantas partidas de cartas y un paseo por el recinto.

Alejandra y Paloma a las puertas de la discoteca De charla en la discoteca

Era el momento de unirse a la pista de baile

Este ha sido un día largo pero más bien de relax. Esperemos que nos haya ayudado a descansar un poco porque lo que nos espera mañana es bastante más cansado: una caminata de unos cuantos kilómetros por la cascada más alta de Irlanda.

¡Hasta pronto!