Queridas familias,

Nuestro último lunes de esta estancia ha comenzado con un desayuno potente y nuevas clases con un grupo de franceses e italianos que se han unido a nosotros. De tanto hablar en inglés en las clases y entre nosotros durante las actividades con nuestra monitora, Caeli, pronunciado “Cheili”, que es una fuera de serie, encantadora, dinámica y que nos muestra los lugares y nos cuenta cosas interesantes de cada sitio que vemos; pues resulta que los monitores de los otros grupos internacionales se han quedado boquiabiertos con la facilidad que tienen vuestros hijos para desenvolverse en la lengua de Shakespeare.

Después de las clases y del almuerzo nos hemos dirigido a las Naciones Unidas. Nos han dado a escoger entre ir en metro ó un tren directo que va más rápido, pero había unanimidad por ir en metro porque nos hace sentir como auténticos americanos y nos encanta el trayecto, la gente que nos encontramos,… estamos disfrutando de cada experiencia al máximo como si fuera aún el primer día y lo seguiremos haciendo así hasta que nos vayamos.

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Una vez en el edificio de la Naciones Unidas hemos podido ver algo de su historia, sus funciones, a los representantes de distintos países tomando decisiones dentro y nos ha hecho formar parte de algo importante, pues aquí se plasman muchas resoluciones que afectan a todo el mundo y era un lugar que no nos podíamos perder en nuestra estancia.

Tras pasar un tiempo informándonos del valor que tiene este organismo y las funciones que se realizan en este edificio nos hemos dirigido hacia la gran estación central de Nueva York, un lugar clave de encuentros, de comunicaciones, tan mediático que ha aparecido en tantas series y películas donde los protagonistas vienen a Nueva York o salen de aquí y es que es un sitio majestuoso, enorme,… y nos hemos sentido protagonistas durante un momento. Este lugar nos da instantes de película y da gusto poder vivir esta sensación.

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Después de verlo bien nos hemos dirigido al campus para cenar y cambiarnos porque tocaba discoteca y había que aprovechar lo poco que quedaba del día para echarnos unos bailes y poder conectar con los otros estudiantes que, al igual que nosotros, han venido aquí para practicar el idioma y vivir una experiencia fuera de serie. Al terminar la discoteca ya estábamos agotados y toca descansar. Mañana será un día más relajado, pues por primera vez desde que llegamos aquí, no bajaremos a Manhattan y nos quedaremos en el campus para recargar las pilas, pero estará lleno de sorpresas que ya os contaré la siguiente entrada. Un saludo, familias.