Good morning!

Ayer fue un día largo de despedidas y vuelta a casa. Seguramente ya estaréis todos en vuestras casas, echando de menos a vuestros compañeros y recordando los magníficos días vividos en Christ’s Hospital. En esta entrada vamos a recordar el último día por tierras inglesas.

Nuestros chicos tuvieron las últimas clases, donde les entregaron el diploma acreditativo del curso con su nivel correspondiente. ¡Enhorabuena campeones! Por la tarde se fueron de excursión a Horsham para despedirse del pueblo que tan bien nos ha acogido y realizar las últimas compras. Como siempre el Poundland triunfo (una cadena de tiendas donde todo cuesta una libra).

Y llegó el momento más temido: hacer las maletas. Todos estábamos preocupados por si los regalos comprados no entrarían en la maleta. Pero sí, todos conseguimos meter los recuerdos y regalos en una maleta de 23 kg. ¡Qué alivio!

La última cena en el comedor fue bastante especial, sobretodo para los chicos que la noche anterior habían encontrado ‘pareja’ en las Blind Dates, que tuvieron la suerte de poder presidir la mesa de gala del comedor. Además, los activity leaders, vestidos con camisa y pajarita, fueron sus  camareros. ¡Eran la envidia de todo el comedor!

blind dates

Por la noche repetimos la fiesta casino que tanto nos había gustado la semana pasada. Pero esta vez teníamos una ventaja respecto al resto de compañeros: ¡éramos los veteranos! Vestimos nuestras mejores galas para jugar al poker, ruleta, blackjack, apostar en carreras de caballos… y así poder ganar premios como balones, discos, carpetas, estuches, pósters, souvenirs de Londres… La verdad es que el montaje es increíble.

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Sobre las 10 de la noche, las luces se apagaron y empezó a sonar la música. El casino se convirtió en una discoteca de despedida. ¡Qué sorpresa! Nuestros chicos bailaron y cantaron hasta el final, mientras se hacían fotos y se firmaban banderas para recordar la experiencia en Christ’s Hospital. Nadie quería que terminase esa última noche.

De vuelta en la residencia, terminamos de arreglar las maletas y comprobamos que no nos dejábamos nada en las habitaciones. Cerca de las cinco de la mañana, y con los chicos algo dormidos, nos levantamos para  coger el autobús que nos llevaría al aeropuerto. Llegó la hora más difícil: poner el punto y final a estas tres semanas de inglés, diversión y amistades inolvidables.

Imagino que ahora ya estaréis con vuestras familias, recordando y contándoles lo bien que lo hemos pasado estas tres semanas. Solamente dar las gracias a todos por haber contribuido a esta experiencia que siempre recordaremos. Queremos decir en nombre de las monitoras que habéis sido un grupo maravilloso y que ha sido un placer acompañaros en este viaje. Os deseamos un feliz verano y ojalá nos podamos volvernos a encontrar el próximo verano en otro destino Newlink. ¡Hasta la próxima!

 

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