Buenos y nublados días:

Por fin han llegado las nubes, aunque parece que no para quedarse. Además de haber sido un día típico irlandés en cuando a la meteorología, nuestras actividades no se han quedado muy atrás. Un grupo ha ido a Avoca Handweavers, una gran casa antigua en la que se sigue fabricando ropa de manera tradicional, y el otro grupo se ha decantado por la cocina. Esta vez no han sido magdalenas, sino scones, un postre típico inglés y originario de Escocia.

Los que han ido a Avoca han podido comprobar de primera mano cómo se ha fabricado la ropa durante mucho tiempo, sin la tecnología que tenemos ahora. Han visto lo que es un telar y su funcionamiento y han comprobado cómo de unos pocos hilos pueden llegar a hacerse grandes prendas de ropa. ¡Impresionante! Tecnología punta del siglo XIX pero en el siglo XXI.

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El segundo grupo ha decidido quedarse en este siglo y hacer algo más casero. No obstante, en vez de viajar en el tiempo, han cambiado de país. Los scones son una especie de panecillos famosos en casi todos los países anglosajones, en donde se suelen comer al desayuno, pero sobre todo son habituales en Reino Unido. Los chicos/as han decidido que sería una buena idea intentar cocinarlos. No todos han salido como se esperaba, pero hay que decir que estos chicos/as apuntan maneras y podrían llegar a ser grandes chefs. Lógicamente los primeros no salieron muy allá (las piedras son más blandas que lo que ahí salió), pero una vez que le pillaron el truquillo, todo fue viento en popa.

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Hoy ha sido un día para viajar, pero no de la forma más tradicional, sino que hemos viajado en el tiempo y hemos cruzado un mar sin ni siquiera darnos cuenta. Mañana añadiremos un viaje más, aunque esta vez sí que tendremos que desplazarnos, pues Dublín nos espera.

¡Dublín, allá vamos!