¡Hola a todos!

No sabéis qué pena me da… Esta es la última entrada que escribo desde Ontario, Canadá. Aún no podemos creernos que esto se acabe. ¡El tiempo ha pasado tan rápido! Pero por desgracia lo bueno se acaba, y hoy hemos tenido la última excursión en el último día del programa de inmersión tres semanas en Ontario.

Nos hemos levantado muy temprano para acudir a los puntos de encuentro en los que nos recogería el autobús, y una vez que estábamos todos hemos enfilado directos a nuestro destino (que había muchas ganas de llegar). Ese destino era Canada’s Wonderland, el parque de atracciones más grande de Canadá, y el más visitado de Norteamérica. Con estos datos os podréis imaginar la expectación que tenían nuestros chicos.

El grupo en Wonderland

Una vez allí, y repartidos los tickets, nuestros estudiantes se han dirigido directamente a la atracción más impresionante de todo el parque (y así ahorrarse las largas colas típicas de estos parques): Leviathan. Por las fotos veréis que no es apta para todo el público. ¡Qué miedo! Pero nuestros chavales son unos valientes y la han disfrutado a tope.

Leviathan

En la cola del Leviathan

Después de otras vueltas más en diferentes atracciones, nos hemos reunido en el Courtyard para comer, esta vez tocaba algo típico norteamericano: hamburguesa y mac’n’cheese (lo que de toda la vida viene siendo macarrones con muuucho queso). Tranquilos, ¡que la comida ha aguantado en los estómagos!

Y tras la comida, hemos podido disfrutar de 5 horas más de atracciones de agua, montañas rusas, y en general atracciones que hacen que uno se maree un poco, servidora incluida.

Algunos incluso han probado el llamado Funnel Cake, un postre con cierta textura y sabor a churro, acompañado de helado y toppings al gusto. ¡Nos hemos puesto finos! Pero nuestras familias nos habían recomendado comerlo, y ha merecido la pena.

Funnel cake

Al final, hemos vuelto a reunirnos para coger de nuevo el autobús que nos llevaría a los puntos de encuentro en los que nos han recogido las familias para llevarnos a casa. Ahora viene lo más duro: hacer la maleta. Porque mañana es el día. Volvemos a España.

Así que, aunque seguiré contando las historias de los compis que se quedan una semana más (Adri, Carla y Jimena), quiero deciros a todos los que habéis seguido nuestras aventuras canadienses que ha sido un placer ser monitora de este grupo tan fantástico de estudiantes, y ha sido un placer también escribir este blog cada día. Vuestros chicos y chicas han hecho que merezca la pena el esfuerzo.

¡Nos vemos en España! 😀