Después de casi tres semanas en una isla, no podíamos irnos sin antes pisar la playa. Ayer por la mañana nos levantamos prontito, desayunamos, cogimos nuestras mochilas y nos fuimos a la estación de tren con Mike, nuestro guía, que nos llevó hasta la ciudad costera de Brighton.

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Una vez allí, los chicos tuvieron tiempo libre para explorar la zona comercial de la ciudad y comer algo antes de continuar con la excursión.

Comenzamos con una visita guiada por el interior del Royal Pavilion, una antigua residencia real construida en el siglo XIX como retiro a las orillas del mar para Jorge IV de Inglaterra.

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Al finalizar nuestro recorrido por el edificio, nos dirigimos hacía el famoso Brighton Pier, un muelle de recreo que, además de ofrecer múltiples atracciones y restaurantes a los turistas, cuenta con unas vistas increíbles de la ciudad.

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Algunos aprovecharon para montarse en las atracciones del muelle, otros bajaron a la playa a tomar el sol y, los más atrevidos, a falta de bañadores, se metieron al mar con las camisetas de Newlink.

A media tarde tomamos el tren de vuelta a la residencia y, con nuestra ya adquirida puntualidad británica, llegamos justo a la hora de cenar, que aquí se sitúa entre las seis y las siete de la tarde.

Por la tarde-noche, los chicos participaron en la actividad de karaoke, para la que algunos diseñaron su propia vestimenta, con la que arrasaron en el escenario.

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