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Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril… Seguro que ya sabes de qué va a tratar este post.

Ayer, 6 de julio, como todos los años a las 12 de la mañana se lanzó el famoso txupinazo que marca el comienzo una de las fiestas más populares del mundo: los San Fermines de Pamplona. Hoy, 7 de julio, a las ocho de la mañana se ha lanzado el cohete que avisa de la salida de los toros de los corrales dando comienzo el primer encierro de estos San Fermines con miles de corredores de todo el mundo jugándose la vida.

 

Una Fiesta internacional

Si por algo destacan las fiestas de San Fermín es por su repercusión internacional de forma especial en los países anglosajones. Una encuesta realizada entre los corredores de los pasados encierros destacaba que el 60 % de los participantes son extranjeros. De ellos, un 22,5 % son estadounidenses, un 13 % australianos o neozelandeses, un 6,3 % ingleses, un 2 % sudamericanos, un 1,1 % franceses y un 15% de otras nacionalidades.

Este fenómeno no se debe a una gran campaña de marketing si no que tiene su explicación en las referencias que, sobre estas fiestas, recogió Ernest Hemingway en sus crónicas periodísticas y en su novela “The sun also rises”, conocida como “Fiesta” en su traducción al castellano.

Durante todos estos años, han sido muchos famosos angloparlantes los que han visitado la ciudad de Pamplona en San Fermín: Charlie Sheen, Orson Welles, Alice Hall, Joe Disler, Ray Morton y el dramaturgo Arthur Miller y su mujer, el jugador de la NBA Dennis Rodman… Además hay un importante número que viven las fiestas de la ciudad pamplonica como propias. Por ejemplo los americanos David Black —que vino 40 veces— y Matt Carney —que llegó a ser un gran corredor del encierro—.

Es tal la importancia de los visitantes de países angloparlantes que destaca el plan de concienciación que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Pamplona lanzando una campaña entre los operadoradores turísticos de Australia, Gran Bretaña y Nueva Zelanda que busca evitar el ‘fuenting’ —los famosos saltos que muchos asistentes a los Sanfermines realizan desde la fuente de la Navarrería—, quiere fomentar la presencia y el uso de ropa blanca en el encierro y que se respeten las normas de comportamiento en los mismos.

 

Hemingway y los San Fermines

Ernest Hemingway (Estados Unidos, 1899-1961) llegó por primera vez a Pamplona, procedente de París, el 6 de julio 1923, recién iniciadas las fiestas de San Fermín. El  escritor estadounidense visitó las fiestas de San Fermín en ocho ocasiones entre 1923 y 1959. Sin duda, el escritor no actuó como un mero observador del ambiente de la ciudad pamplonica sino que sumergió de forma total en el ambiente festivo participando como un pamplonés más y viviendo las fiestas con orgullo pamplonica. Establecimientos todavía en funcionamiento como el Hotel La Perla, el Café Iruña —todos en la céntrica Plaza del Castillo— el Bar Txoko y el Hotel Yoldi, guardan recuerdos del paso del escritor americano.

Si algo atrajo de una manera especial al escritor fue la relación entre el toro y la muerte teniendo su máxima expresividad tanto en los encierros como en las corridas de las que era un asiduo. De hecho, Ernest mantuvo una gran amistad con varios de los toreros más importantes de la época.

Lo que quizás mucha gente no sabe es que Hemingway fue un corredor más en los encierros en contraposición con la creencia popular de que nunca corrió un encierro y que además tenía mucho miedo, lo cual se ha demostrado no ser cierto. La verdad es que el escritor corrió por primera vez el encierro el 7 de julio de 1924 acompañado de Donald Ogden Stewart —escritor y guionista estadounidense— aunque como él mismo reconoció, en esta primera carrera no tuvo contacto directo con los astados.

hemingway charlie sheen rodman san fermin

 

Otra prueba de su amor por el mundo de los encierros fue el volteo que sufrió Donald Ogden por parte de una vaquilla, siendo ayudado por Ernest Hemingway para escapar aunque finalmente también él fue volteado, lo cual se convirtió en noticia mundial. Hemingway también fue testigo del primer fallecido del encierro, el navarro Esteban Domeño. Este acontecimiento le marcó y le planteó la dualidad entre fiesta y tragedia que luego trasladó a su novela “Fiesta”.

Como recompensa a su labor divulgativa el Ayuntamiento de Pamplona tributó un homenaje a Ernest Hemingway el 6 de julio de 1968. Para ello, se inauguró un monumento en el paseo que lleva su nombre, junto a la Plaza de Toros, en un acto al que asistió su última esposa, Mary Welsh. El monumento lleva en su base la siguiente dedicatoria: “A Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo descubrir y propagar. La Ciudad de Pamplona, San Fermín, 1968”.

 

Ya sabes, si no tienes plan para esta semana y quieres practicar tu inglés, visita los San Fermines porque seguro que encuentras a alguien extranjero que quiera hablar contigo. ¡Pero ten cuidado con los encierros y los excesos!