Ascenso y caída de las Boy Bands británicas

ascenso y caída de las boybands britanicas
 

Para empezar a hablar de las boy bands británicas, podemos encontrar antecedentes en grandes grupos como The Beatles o incluso The Sex Pistols. Los primeros han servido como modelo e inspiración para llegar al ansiado fenómeno fan y los segundos, tienen el honor de ser una de las primeras bandas que fue “fabricada” por un manager, Malcolm McLaren, aunque en este caso los tipos que la formaban eran de lo más real y con verdadero talento.

Con estas premisas damos un gran salto a inicios de los 90, con la creación de la que es la boy band británica más popular de todos los tiempos: Take That

 

El comienzo

El éxito mundial de los New Kids On the Block fue determinante para que los managers británicos vieran un filón en copiar el modelo y crear bandas a imagen y semejanza. Fue entonces cuando el avispado Nigel Martin Smith, en 1991, decidió poner en marcha un casting en el que encontró a 5 chicos para formar la banda Take That & Party: Gary Barlow, Mark Owen, Jason Orange y Howard McDonald, siendo Robbie Williams el último en llegar, adoptando el rol de chico rebelde.

La banda giraba en torno a la figura de Gary Barlow que era el cantante principal y compositor.

Los comienzos de la banda no fueron tan exitosos como pensaban pero, a partir de 1992, los singles del álbum homónimo empiezan a tener fuerza en los charts de Reino Unido.

Con el lanzamiento de su álbum Everything Changes, se comienza a desatar la locura por todo el país y consiguen su primer nº 1 en lista de álbumes y tres nº1 consecutivos en la de singles, destacando el tema título del disco que presentaba a Robbie Williams por primera vez a la voz solista.

Pero el verdadero fenómeno fan estalla un par de años después con la publicación del álbum Nobody Else y su single Back For Good, que fue un bombazo en todo el mundo, llegando incluso a conquistar el mercado norteamericano aunque un poco de forma efímera.

 

Los singles de Nobody Else llegaron sin problemas al nº1 pero, en plena promoción, Robbie Williams —que llevaba tiempo con una actitud errática frente al resto— decide dejar la banda para emprender una carrera coherente en solitario que hoy en día sigue cosechando éxitos.

Tras la salida de Robbie, el resto de la banda se replantea su futuro y después de sacar al mercado un recopilatorio y completar una gira, deciden separarse —coincidiendo también con el ascenso de popularidad de las bandas alternativas y el brit pop—. Estaba claro que la carrera de Take That estaba en un momento de inflexión y decidieron dejarlo antes de perder el éxito.

A la par de la carrera de Take That, surgió una boy band llamada East 17 que se vendió como los rivales de Take That. Una estrategia de marketing típica de UK, que ya hemos podido ver  entre “Beatles vs Rolling Stones” o “Blur vs Oasis”.

Desde su debút en 1993, East 17 consiguieron varios nº1, pero el single más recordado sin duda es Stay Another Day, que lideró las listas europeas en la navidad de 1994 siendo su cúspide en términos de popularidad. Al año siguiente, Take That arrasó y se puede decir que los borró del mapa coincidiendo con el ascenso de la era alternativa.

 

La expansión y modelo americano

En Irlanda, coincidiendo con la época más exitosa de Take That, surgió de la mano del mánager Louis Walsh la banda Boyzone, que contaba con el solista Ronan Keating y que tuvo un éxito sin precedentes en su país de origen, llegando a extenderse por el resto de las islas y gran parte de Europa, sobre todo con su single No Matter What en 1998.

Es mismo año, Walsh —en sociedad con el manager Simon Cowbell— lanzaba una nueva boy band llamada Westlife, con vistas a repetir el éxito de Boyzone. Si estos eran la versión irlandesa de Take That, Westlife sería la réplica de Backstreet Boys, salvando las distancias.

La jugada salió redonda: 21 números 1 y coronados como la banda del género más vendedora de Irlanda. Uno de sus mayores éxitos fue la versión del celebérrimo Uptown Girl de Billy Joel, con un videoclip homenaje al original, siendo la chica elegida esta vez la modelo Claudia Schiffer.

En Reino Unido, a finales de los 90,  apareció de la mano de Simon Cowbell la banda 5ive, que tuvieron unos cuantos nº1 en UK, llegando a introducirse incluso en el mercado estadounidense. Las dos canciones más recordadas fueron Everybody Get Up, que sampleaba el I Love Rock N’ Roll de Joan Jett en clave de rap, y la versión del clásico de Queen We Will Rock You, que fue un éxito notable y contó con la insólita colaboración de Brian May y Roger Taylor.

 

El declive, los revivals y el nuevo modelo

Coincidiendo con el fin de las boy bands americanas, las propuestas inglesas fueron desapareciendo progresivamente hasta que, a mediados de la década de los 2000, casi no existía mercado. Tan solo se puede destacar a S Club 7 que, tomando de referencia a The Monkees, impulsaron su éxito desde la pequeña pantalla con series de televisión que se emitieron en toda Europa.

Fue el momento que aprovechó Take That para hacer su reaparición estelar. Aunque no participó Robbie Williams, la reunión de Take That batió todos los récords y su disco de retorno vendió como en sus mejores tiempos, gracias al sonido más adulto de temas como Patience o Shine (muy “Beatle”), que calaron entre el público.

 

Con el retorno de Take That se produjo también la vuelta de Boyzone o Westlife, con un perfil bastante más bajo aunque generaron beneficios gracias a sus giras nostálgicas.

De todas maneras, los Take That aún no habían dado su última palabra y,  tras otro disco muy exitoso —The Circus— en 2010 anuncian la vuelta de Robbie Williams a la banda para disco y gira, aunque solo sería de forma puntual.

El disco llamado The Progress vendió solo en su primera semana nada menos que 520.000 copias convirtiéndose en el disco de ventas más rápidas de la historia en UK. La gira cumplió también las expectativas y Take That arrasó de nuevo, aunque ahora tras el nuevo abandono de Robbie, al que se sumó el de Jason, la banda se queda como trío en un momento incierto.

La nueva sensación de las boy bands llegó a finales de la década, con motivo del programa de televisión X Factor, en el que participaba el manager Simon Cowbell. De ahí surgió la banda One Direction que se ha convertido en el mayor exponente del género en la actualidad.

 

El éxito de One Direction es a nivel global. Han conquistado todos los mercados, incluso el de USA que siempre se ha resistido a las bandas británicas. Se trata de una nueva formula de boy bands, con un sonido pop actualizado, dejando atrás las coreografías en beneficio de la interpretación vocal.

El futuro de las boy bands parece estar de la mano de One Direction, pero nunca se sabe, igual en unos años disfrutamos de una vuelta al modelo de los añorados ’90.