Primer día de clases. Toma de contacto seria con el idioma y división del grupo en diferentes clases con gente de otros países. Nos levantamos, como viene a ser costumbre, para desayunar a las ocho de la mañana, prepararnos y estar a tiempo en Willow Tree, el punto de reunión donde todos los grupos se juntan y luego ser repartidos a las distintas actividades, un árbol centenario que corona el césped del campus.

Por la mañana, los alumnos tenían la posibilidad de hacer artes plásticas o actividades deportivas. La mayoría eligió deporte, e hicieron béisbol, fútbol y baloncesto. Sin embargo, era la actividad vespertina la más temida: ¡el comienzo de las clases! Después de mirar el tablón cómo habían sido repartidos en diferentes aulas por todo el edificio principal, cada uno se fue a su clase a empezar la verdadera rutina.

Por la tarde, como siempre, disfrutaron de tiempo libre hasta llegada la noche. Nuestros estudiantes parece que se van acostumbrando a ciertas cosas que hasta entonces eran muy raras. Comer a nuevos horarios, comer comida diferente, y además se van acostumbrando a la rutina que supone la escuela.

Mañana hacemos una excursión a Cottingham, el pueblo donde estamos instalados y en el que vamos tener la oportunidad, por fin, de visitar. ¡Seguiremos informando!