5 películas británicas de culto que no puedes dejar pasar (II)

 
5 películas británicas de culto que no puedes dejar pasar (II)
 

Si estás disfrutando de la pequeña saga de artículos dedicados a películas de culto, no te puedes perder nuestra última entrega, dedicada esta vez a completar la relacionada con el cine británico, cuya primera parte puedes consultar aquí.

Comenzamos la lista con el recuerdo al gran actor Christopher Lee recientemente fallecido.

 

The Wicker Man (1973)

Una película verdaderamente inquietante, en la que un policía interpretado por Edward Woodward se encuentra en una isla con la misión de encontrar una niña desaparecida. Lo que no sabe es que los habitantes pertenecen a una extraña secta familiarizada cuyo con ritos paganos que no harán más que despistar al detective. Destaca la aparición de Christopher Lee como Lord Summerisle, el líder de la secta.

En 2006 se realizó un remake americano de la película que estuvo protagonizado por el histriónico Nicolas Cage y la mítica actriz Ellen Brustyn, en el papel de líder de la secta que había recaído en Lee en el filme original.

Pese a tener grandes momentos, el remake no acabó por convencer y hoy en día tan solo es otro momento semi-fallido de la caótica carrera del señor Cage.

 

Brazil (1985)

Una de las películas de ciencia ficción más especiales de los últimos 30 años. Terry Gilliam, el ex-Monty Python del que ya hablamos en el post que dedicamos al fantástico grupo de cómicos, se destapó con una obra capital en el marco de una distopía en “algún momento del siglo XX” con claras referencias de Orwell o Kafka.

Todo un Robert de Niro —todavía en uno de los grandes momentos de su carrera— protagoniza el filme en el que se tratan temas como la opresión y la amenaza terrorista.

Si hay una imagen que ha pasado a la historia es la careta del torturador del filme. Sin ir más lejos, la banda de punk rock Green Day utilizó esas mismas caretas para el clip de su primer gran éxito Bastket Case, que hoy en día es un absoluto clásico.

 

Snatch (2000)

Snatch, conocida en España como Cerdos y Diamantes, fue la segunda película del realizador inglés Guy Ritchie, un brillante director que había despuntado con la película coral Lock, Stock and Two Smoking Barrells y que empezaba a disfrutar de cierta fama en el ámbito “rosa” debido a su matrimonio con la diva del pop Madonna.

Tanto Snatch como su predecesora tenían un aspecto visual muy similar y muchos de los actores repetían, como el todavía desconocido Jason Statham o el ex-futbolista Vinnie Jones, lo que a la postre ha servido para dotar a las películas de Ritchie de un componente muy reconocible.

Para Snatch, el reparto se completó con grandes estrellas como Brad Pitt y Benicio del Toro, que seguramente no cobraron ni el mínimo de su caché y se dejaron convencer por un guión de crimen y humor totalmente irresistible en el que se entrelazaban de forma magistral varias historias.

 

IF…  (1968)

If es una película británica de finales de los años ’60 que relata de forma satírica e hiperviolenta el sistema educativo inglés de la época. Una revuelta protagonizada por unos alumnos comandados por Mike Travis, interpretado de forma brillante por Malcolm McDowell.

No es casualidad que Stanley Kubrick tomara nota de la interpretación de McDowell en este filme para darle el papel de su vida un par de años después en A Clockwork Orange, la película que encabezó nuestra lista de filmes de culto en la pasada entrega.

 

Straw Dogs (1971)

Conocida en España como Perros de paja, Straw Dogs continúa la línea de películas hiperviolentas que sin pretenderlo han ido apareciendo en la lista. Esta vez no estamos hablando de una película británica con todas las de la ley, sino que es una co-producción con Estados Unidos, pero al tener la acción en una campiña británica es interesante que sea la película con la que cerramos nuestra lista de filmes de culto.

Straw Dogs se trata de un thriller psicológico de lo más agobiante. El personaje de Dustin Hoffman, es un matemático americano que decide irse a vivir a una pequeña aldea inglesa con su novia, quien pasó allí su infancia y adolescencia. La paz que intenta encontrar la pareja, pronto se acaba cuando el grupo de paletos del pueblo decide hacer la vida imposible a los enamorados. El acoso, la claustrofobia y la enfermedad mental se dan la mano en un final tan duro como intenso en el que Dustin Hoffman, un pacifista convencido, tiene que ingeniárselas para proteger su vida (y la de su chica) teniendo que recurrir a la mayor violencia.

Es muy interesante cómo el gran director Sam Peckinpah —máximo representante del western crepuscular— maneja la violencia en este filme, ya que no vemos ni una gota de sangre. De todas maneras, el director fue muy criticado por la escena de violación del filme que se vive desde una mirada totalmente ambigua. Muchos colectivos denunciaron que se “erotizase” una escena tan terrorífica, pero también es cierto que todo el contexto y final de Straw Dogs justifica la polémica.