¡Qué bonito día amanece en Irlanda!

Con un solecito estupendo para salir a pasear por estos preciosos campos verdes, con el sonido de los pájaros cantando y los niños jugando. Pero no, ¡tenemos que ir a clase! Pero bueno, aunque nos parece temprano, ya no se nos van pegando tanto las sábanas 🙂

De nuevo, vamos a la clase del profesor y algunos tenemos la suerte de salir al exterior a dar las clases. Hay una de parques bonitos por aquí! Y los profes son maravillosos, y se les entiende bastante bien (creo que lo hacen a posta 😉 ) Pues bien, ya cuando se acerca la hora del final de la clase, ¡estábamos emocionados de llegar a la actividad!

En cuanto a las actividades, empezamos fuerte. Y tenemos actividades de todo tipo, paseo por el bosque encantado, visita a la preciosa playa cerca de Gorey, y nuestra querida Kia Ora Farm. Bueno, en verdad esta última no nos gustó mucho, y entre todos decidimos hacer algo diferente. ¡Y fuimos a la bolera! Y bueno, no os vamos a engañar… Algún bolo que otro derribamos. Y esto ya se va animando, ya vamos conociendo mejor al resto del grupo, al y a la profe, la zona… Y ya podemos decir que estamos enamorados de Irlanda. ¡No se nos olvidará esta experiencia seguro!

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Una vez que las actividades se acaban, los profes nos llevan a casa con nuestras familias. Qué bien, porque hoy hemos hecho taaaantas cosas para contarles y aburrirles. Y se las contamos con detalles que pensábamos que no podíamos ni expresarlo. Por cierto, las familias son perfectas 🙂 nos escuchan, nos ayudan, siempre están pendientes…

Así que, qué más se puede pedir de todo esto… Ah sí, que no podemos ni esperar a que llegue el sábado para tener actividad de todo el día, y hemos escuchado que vamos a visitar una casa encantada :O.

 

Así que, vamos a la cama que mañana hay mucho más por hacer! 🙂