¡Hola a todos!

¿Cómo estáis? Aquí Laura, escribiendo desde España en esta ocasión para contaros cómo fue nuestro viaje de regreso. Llega con un poco de retraso, pero es todo por culpa del jet lag. Seguro que alguno de nuestros chicos también lo ha experimentado y, como yo, ayer estarían agotados.

El sábado llegó más rápido de lo que esperábamos y, antes de que nos diéramos cuenta, ya era hora de reunirnos en el punto de encuentro en el que nos recogieron las familias el primer día, aunque esta vez para tomar el bus que nos dejaría en el aeropuerto. Pero antes, ya empezaron los primeros abrazos y lágrimas, ya que dejábamos allí a tres compañeros: Carla, Jimena y Adrián. Nos despedimos de nuestras respectivas familias anfitrionas, que nos han acogido durante tres semanas, y nos subimos al ya famoso autobús amarillo.

Después de reunirnos con los estudiantes del grupo de City Discovery que nos acompañarían hasta Madrid, hicimos el check-in y nos dirigimos a la puerta de embarque.

El viaje duró unas 7 horas, pero se pasó sorprendentemente rápido. Algunos durmieron un poco, otros vieron pelis o escucharon música. Y ¡pum! Ya estábamos de vuelta. Así que recogimos nuestras maletas (tuvimos mucha suerte… ¡llegaron todas sanas y salvas!), y entonces sí que sí llegó el momento de darnos los últimos abrazos porque nos separábamos para irnos con nuestras respectivas familias.

Mientras tanto, Carla, Jimena y Adrián pasaban tiempo con sus host families y sus nuevos compañeros franceses (que han llegado este fin de semana, y con los que convivirán durante la semana que les queda de programa). Jimena me cuenta que fue a hacer roller disco con su hermana y que después fueron a cenar a un restaurante vegano que les gustó mucho. ¡Qué guay!

Veremos qué otras cosas hacen nuestros chicos en Ontario. Algo he oído sobre una excursión a la playa a lo largo de la semana, que va a pegar el calor allí. ¡Pero habrá que esperar un poquito!

¡Hasta mañana!

IMG-20180728-WA0027