22 de Julio – Día 20 – Dublín: Jeanie Johnston, Museo de Cera y castillo

 

Dos…

Es sábado y toca excursión durante todo el día. En el ambiente se va notando que estamos en la recta final. Hay muchos abrazos, las chicas se emocionan y a menudo oigo que aún no se quieren ir. No es que ya no os quieran, papás, es que ¡el tiempo se ha pasado volando!. “¡Una semana más!”, dicen. “Cristina… no me quiero ir todavía… es que es muy corto…”. Ay, ¡y qué decirles! Pero eso es buena señal, es señal de que han estado a gusto y de que están contentos.

Hoy para la visita a Dublín hemos tenido una baja. Nuestra Inés estaba malilla y necesitaba quedarse en casa a descansar, una manzanilla, arroz y ahora está como una rosa. Lista para afrontar el último día en Greystones.

Hemos salido a las 9:30h hacia Dublín. El boat trip ha tenido que ser sustituido por otra actividad, ya que el barco se estropeó ayer y no han podido arreglarlo para hoy. No es lo mismo, claro está, pero el pequeño barco-museo Jeanie Johnston ha estado bien. Ha sido una visita interesante. Es una réplica del auténtico Jeanie Johnston, un barco que llevó a muchos irlandeses a Norte América cuando la terrible hambruna. Raro pero cierto en aquella época, nadie murió a bordo de dicho barco.

En el Jeanie Johnston (3)-min      En el Jeanie Johnston (8)-min

Al terminar la visita hemos ido a comer al jardín de Trinity College University y posteriormente al Wax Museum. No es muy grande pero ha sido curioso, con una sección de espejos que, permitidme la expresión, te dejan loco; una sección de historia de inventos, como el del asiento eyectable, o descubrimientos científicos. Una sección con algunos personajes conocidos como David Bowie, Michael Jackson, Elvis, Tina Turner o el Papa Juan Pablo II. Pero creo que la parte que más les ha gustado ha sido la de terror.

Wax Museum (2)-min

Tras esto, hemos dado un paseo siguiendo el río y nos hemos desviado para ver –aunque sólo el exterior- el castillo de Dublín. En esa plaza, hemos aprovechado para sacar los rotuladores permanentes y se han vuelto locos firmando unos a otros sus camisetas de NewLink, que guardarán como recuerdo con mucho cariño.

Dublin Castle-min

Y después de un rato allí, hemos ido a Grafton Street, donde han tenido un rato libre para comprar los últimos souvenirs. De ese rato tenemos una anécdota para contar, y es que a uno de nuestros estudiantes dejó su mochila olvidada –con DNI y todo- donde estaban comiendo una hamburguesa y no se dio cuenta hasta que ya estaba en otro comercio. Por suerte se ha quedado en un susto porque la mochila estaba a salvo donde la había olvidado. ¡Menos mal! Ni que decir tiene que en cuanto la ha recuperado, ha metido la cartera con la documentación y dinero en el bolsillo de su pantalón. ¡Algo más para contar!

Y con esta anécdota os deseo una feliz noche a todos.

 

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