17 y 18 de julio – Días 13 y 14 – Actividades, clases, Neon Beach Party y Talent Show

 

¡Hola familias! ¿Qué tal por la península y el paraíso canario? Espero que todo bien. Nosotros seguimos disfrutando de este inusual buen tiempo con el que nos está deleitando Inglaterra y alguna que otra hasta se tumba en la hierba a tomar el sol.

El lunes y el martes eran los dos últimos días que nos quedaban de actividades por la mañana y clases por la tarde. El lunes pudieron elegir entre: Ultimate Frisbee, Badminton, Man Hunt, Benchball, Computer Room y Friendship Bracelets. Y el martes, entre Talent Show Practice, Tennis, Football, Baseball/Rounders, Yoga Session y Touch Rougby. Como veis, una amplia variedad entre la que elegir.

El lunes por la noche, tuvieron una fiesta veraniega en la “disco light” con maquillaje de neon, flores hawaianas y hasta algún pareo y bañador. Lo pasaron muy bien haciendo “la conga” y tuvimos ocasión de despedirnos como se merecía de los que se iban el miércoles de vuelta a casa.

El martes por la noche fue una noche muy bonita y emotiva para todos.  En el “Show de talentos”, algunos de los que actuaron, demostraron sus increíbles habilidades y destrezas para el mundo del espectáculo. Yo le insistí a alguna de las pequeñas diciéndoles que bailaran porque se les da realmente bien pero, en un principio, les dio vergüenza apuntarse y cuando vieron lo chulo que era el show, quisieron hacerlo pero ya era tarde para que aceptaran más candidaturas. Además, hubieran tenido la gran ventaja de que habían escogido a su monitora como la jueza representante de España. 🙂 Lo pasamos muy bien y fue muy bonito.

Como la mayoría de los alumnos que había en el campus sólo habían venido para quedarse dos semanas, la organización había preparado un vídeo muy bonito con imágenes de todos los alumnos en clase, en actividades o simplemente imágenes graciosas o curiosas. Pero luego vino lo peor: la despedida. 🙁

No os podéis imaginar la llorera que se pegó más de uno. Tanto los que se iban como los que se quedaban. No había forma de separarles y que se fueran para la cama. Al final lo conseguimos y cada uno se fue a su edificio y más llanos y sollozos. Y por más que les explicaba que no había motivos para llorar sino para estar alegres por haber tenido la oportunidad de haberse conocido y haber vivido esta experiencia inolvidable juntos, nada parecía consolarles. Al final de la noche parece que se les pasó un poco y como iban a tener ocasión de despedirse (de algunos) en el desayuno a la mañana siguiente, se fueron más o menos satisfechos a dormir.

 

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