¡¡Aquí estamos de nuevo!!

Hoy hemos aprovechado a levantarnos un poquito más tarde, algunos han apurado todo lo que han podido para dormir un poquito más; el cansancio se va acumulando de este no parar, entre aprender y hacer actividades de diversa índole. Se agradece un ratito más en la cama antes de volver a explorar sitios nuevos.

Un buen desayuno para comenzar bien el día y minutos después, allí estábamos puntuales en el bus con nuestros packed lunches preparados para la excursión de hoy.

El viaje en bus ha sido un poco más largo que el del resto de salidas que hemos hecho. Aproximadamente a las diez de la mañana hemos salido hacia el Parque Nacional de las Montañas de Wicklow, concretamente a una zona llamada Glendalough, una de las joyas del este de Irlanda, con sus montañas y sus lagos.

Hemos tardado en llegar cerca de una hora y media y a medida que nos íbamos acercando, notábamos que había más colinas, y hemos podido ver un par de ríos.

Al llegar a nuestro destino, nos pusimos a hacer un recorrido a pie por una de las tres rutas recomendadas para realizar en el Parque Nacional. Entre árboles cubiertos de musgo y alguna cascada de por medio, hemos llegado hasta un lugar conocido como Upper Lake. Una lástima el hecho de que estuviera lloviendo bastante y el aire soplaba con fuerza. Aun así, hemos tenido la osadía de hacernos alguna foto para que nos sirva de recuerdo.

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El tiempo no acompañaba mucho, así que después de un rato donde estábamos desperdigados por el parque, volvimos al punto de encuentro y allí nos reunimos para comernos nuestros bocatas. Minutos después, ya volvíamos al bus para volver a la escuela, estábamos un poquito calados y había ganas de resguardarse del frío y la lluvia.

El viaje de vuelta fue un poco más largo debido al tráfico, así que hubo tiempo para una siestecita, unos juegos y/o buenas conversaciones con amigos nuevos.

Veremos cómo se presenta el domingo, no guardaremos el chubasquero por si acaso, ¡hasta mañana!